Poco que celebrar y mucho por hacer

Fue en 1993 cuando el día 3 de mayo fue declarado por la Asamblea General de las Naciones Unidas como Día Mundial de la Libertad de Prensa. Un derecho fundamental que, sin embargo, sigue siendo pisoteado en cualquier parte del mundo.

Hoy toca recordar a todos aquellos profesionales que han perdido su vida por no doblegarse, por su empeño en contarle al mundo injusticias, desigualdades, escarnios, mentiras, guerras, corrupción, violaciones…

Hoy toca levantar la voz contra aquellos que silencian a los medios de comunicación a golpe de subvención, de favores, de regalos y concesiones de obras por construir.

Hoy toca poner la voz a aquellas redacciones silenciadas con presiones, de sueldos precarios y contratos temporales que dan de comer a nóminas aprovechadas que miran más por los números que por las letras.

Hoy toca pedir por una educación que enseñe a nuestras futuras generaciones la importancia de una prensa libre, para que la demanden, la busquen, la pidan y la defiendan.

Porque hoy toca seguir educando a los profesionales del periodismo que no todo vale para obtener una exclusiva y que las personas están siempre por encima de un titular.

Porque hoy y, todos los días, toca defender la Libertad de prensa.

 

 

 

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